martes, 12 de julio de 2016

UN BICENTENARIO SIN GENERACIÓN Y SIN CONTENIDO.






Al estudiar la historia de las ideas en el Perú contemporáneo; tenemos que la primera corriente hacia 1860, fue el Positivismo, entre ellas, el Kantismo. A más de 150 años, los mecanismos de permeabilidad del pensamiento en nuestra dinámica social, se han reducido a replicar -más que modelos sistémicos- modos de vida europea ajenos al progreso de nuestras identidades, modalidad bajo la cual, se omite el proceso de acoplar a nuestro contexto social el conocimiento externo, por la de exportar el  “progreso social” mismo con valores y patrones correspondientes a la cultura y desarrollo occidental.

Esto se evidencia en la actualidad, en la ausencia de ciudadanos, que se reclamen así mismos, discípulos, seguidores, o partidarios de teoría alguna. Es decir, no hay figuras que reivindiquen la vigencia de nuevas ideas, ni doctrinas que invadan al periodismo, la política y la vida misma. Esto hace presumir, el ocaso del pensamiento en la generación del bicentenario. Coexistentes que han roto con la continuidad de una tradición filosófica cuyo eje central era el Perú, su construcción, su identidad.

El Perú, creación del heroísmo político y filosófico de su pueblo, no tiene ya, quien defienda y propague una lucha tenaz por reafirmar lo autóctono con obras y debates con las que se aporten vitalidad al debate ideológico como sucedió hasta 1990; es decir, hasta la irrupción de sendero, la implementación de la Reaganomics y la caída del muro del Berlín en el contexto internacional.

Las instituciones universitarias, también, cíclicamente han retornado a su pristino oscurantismo, pues no cuentan con ambientes que promuevan el arte, la literatura y las humanidades en general; ni cultores que cumplan la función de absorción e irradiación de las inquietudes filosóficas y políticas a nuestra poblacion. Un último esfuerzo de esta conexión del pensamiento con la realidad nacional, estuvo constituida en La Literatura, contra el academicismo hispano: en el Grupo Colonida. En la Historia, contra la visión de la independencia de Mariano Felipe Paz Soldán y de Emilio Vargas: La Generación del Centenario. Y en el ambiente poético de variopintos intelectuales en Trujillo: En el Grupo Norte. Después de ellos, existe absoluto silencio en el deseo de reivindicar nuestra identidad.

Es necesario, pues, que los elementos que representen un ideal, en la joven generación a la que pertenezco, se de cuenta de la misión que le corresponden en esta época. En nuestra historia,  nos arrancaron una primera vez de esta consolidación cultural con la conquista española, colocándonos como eje central de la discusión a la cultura occidental; posteriormente, hemos tenido un segundo arrebatamiento con la irrupción de sendero, quienes le quitaron a nuestro pueblo la posibilidad de participar en el forjamiento de su horizonte histórico. Es decir, primero tuvimos una injerencia externa en este quiebre hacia el ocaso, luego interna, por Sendero; pero ahora,  no hay injerencia alguna, hay inacción, desinterés, desvinculación con nuestra necesidad contemporanea. El desafío es grande, y el Perú es una nación de pueblos valientes. Como diría Valdelomar en 1918 a los obreros de Paita: “El Perú, queridos obreros, no podrá levantarse de entre sus ruinas, mientras sus hijos sean hombres sin voluntad, sin carácter, sin patriotismo, sin unión y sin entusiasmo”, así mismo yo les afirmo hermanos, nosotros somos los hijos de ese Perú convaleciente, y no habrá bicentenario con contenido libertario, sino levantamos la voluntad, forjamos carácter, y luchamos con heroísmo, unidos y con entusiasmo, por ese horizonte histórico distinto para cada nación  pero convergente a la vez, por ese contrato social para cada comunidad cuyas libertades para convivir sólo serán legitimas cuando estén suscritas bajo la plena conciencia de un acervo cultural diverso y principista. Sólo con esta tarea, podremos hablar con orgullo que formamos parte de una generación que dejo huella en su paso por la historia.

En sintesis, ha llegado el momento de repensar nuestra tradición frente a la formas de pensamiento y proyectos políticos que han dirigido nuestra conciencia y vida  durante toda la vida republicana. Y no sólo pensar. Sustentar las bases, ademas, para un nuevo ordenamiento social y político. Para un nuevo Plan para el Perú.





miércoles, 22 de junio de 2016

El Círculo Vicioso de la Revocatoria en una Democracia Debilitada



“El que cree que cuesta caro un profesional, no sabe lo caro que cuesta un incompetente”. Con esta frase se da inicio al proceso de revocatoria del Alcalde de Trujillo: Elidio Espinoza y a 4 de sus regidores. Sin embargo esta frase me preocupa pues da la sensación de que una gestión municipal sólo depende de un individuo, por tal motivo, si es competente habrá una buena gestión, si no es competente habrán costos políticos, sociales y económicos que asumir. Olvidando en todo momento que las elecciones deben estar centradas en los planes de gobierno y en el equipo técnico que acompaña a la autoridad política que aspira a un cargo de representación popular.

Cierto es también, que el ejercicio de la función municipal implica un conocimiento y manejo efectivo de las políticas gubernamentales, configurando éstas, rutas de acción pública con impacto social. La solución de los problemas de la sociedad y el mejoramiento en el acceso a los servicios públicos deberían ser su objetivo. Sin embargo,   la política ha dejado de ser un método para alcanzar estos fines y ha tomado forma de un ejercicio descontrolado para acceder al poder. Esta anomia tiene como uno de sus ejes la falta de cultura de participación democrática del ciudadano. El ciudadano, según sus derechos políticos, tiene la facultad de participar en los asuntos públicos mediante referéndum, iniciativas legislativas, remoción o revocación de autoridades, entre otros derechos amparados por la constitución y normas legales. En la práctica, estos derechos solo son movidos en la ciudadanía de una circunscripción territorial, cuando algún político los induce bajo un fundamento que nadie conoce mientras el ciudadano sólo firma un planillón según su sensación de satisfacción en torno a una gestión o en su defecto por persuasión.

Esta sensación existe, y es un indicador de que algo anda mal en las gestiones municipales, y algo se debe hacer, pero eso no necesariamente se resuelve en buscar culpables y sacarlos del cargo. El problema es mucho más grande y tiene que ver con la falta de técnicos, de políticos de formación, aliados sociales, empresarios y ciudadanos que se comprometan e involucren a la construcción de un modelo de ciudad que genere una mejor calidad de vida. La insatisfacción es una constante en nuestra debilitada democracia. La historia electoral de nuestro país registra que el 23 de noviembre de 1997 fue la primera vez que se ejerció en el Perú este derecho de control ciudadano, y hoy estaríamos viviendo  el inicio de la novena consulta popular. Lo curioso es que en este proceso el Perú tiene un record mundial, en 19 años, 4671 autoridades han sido sometidas a consulta popular, de las cuales han sido revocadas 1485 autoridades, entre alcaldes provinciales y distritales y regidores. En Colombia hasta el 2013 han habido 33 procesos de referéndum, en Ecuador el número es de 78 consultas populares, en Venezuela únicamente 10; mientras que en Bolivia no se han dado casos de autoridades revocadas, lo que nos pone a la cabeza de los países con el sistema de gobiernos más inestables.

En La Libertad en el año 2012, hemos sido la sexta región con más solicitudes para realizar consultas de revocatoria. Fueron 80 kits electorales los que se adquirieron: 14 a nivel de provincias, 65 a nivel distrital y uno a nivel regional. A la fecha vemos el inicio de una nueva consulta, pero no hemos visto ninguna iniciativa para mejorar el nivel de educación política en la elección de autoridades de representación, ni tampoco un trabajo de los movimientos o partidos por mejorar la calidad de sus cuadros políticos y técnicos.


Esta falta de cuadros técnicos, también se evidencia en la inversión municipal. Según el Ministerio de Economía y finanza; en la Libertad, en este primer semestre del año 2016 sólo se llega a un 32.8%, esto demuestra claramente la escaza o casi nula capacidad de gasto que registran las gestiones ediles distritales y provinciales en su ejecución presupuestal; concluyendo en que todas las municipalidades no tienen una eficiente capacidad de gestión y por tanto deberían, en esta lógica, todas ser factibles de revocatoria.

Demostramos así que la revocatoria, no va a contribuir a cumplir ningún objetivo en las soluciones álgidas que aquejan a las gestiones ediles. Por el contrario, tal y como está diseñada, está orientada más a un efecto condenatorio no correctivo sobre una determinada autoridad, sin que en este proceso se evalué la problemática o insatisfacción de los servicios públicos, y tampoco se replanteen estrategias. Obedece así, a una sed de ajusticiamiento o castigo.  Es de observar que ahora con la última reforma, mediante la Ley 30315, Ley que modifica diversos artículos de la Ley 26300 -Ley de los derechos de participación y control ciudadanos - publicada en el diario Oficial El Peruano el 07/04/2015, en su Artículo 24 establece: “Culminada la consulta popular y obteniéndose la revocatoria de la autoridad, no se realizan nuevas elecciones, sino el JNE procede a entregar credenciales al reemplazante para que complete el mandato de las autoridades revocadas”. Es decir, no hay ningún cambio con la revocatoria, le sucede un miembro de su misma organización del cual no se garantiza mayor idoneidad en las funciones públicas a asumir.

También hay un factor político que analizar que no ayudará a contribuir la mejora de este mecanismo de participación, y es que una cosa es la finalidad de la revocatoria, y otra la finalidad de los revocadores. Se debería desplegar junto a este esfuerzo, si la intención de la revocatoria es una preocupación sincera por el desarrollo de nuestro ámbito territorial,  acciones de sensibilización a la ciudadanía en el mecanismo de rendición de cuentas, en la participación del presupuesto público, y sobre todo en los criterios que deberían acompañar al ejercicio democrático de la elección de autoridades, sólo de esta manera, nos evitaremos el esfuerzo y tiempo de vernos envueltos cada periodo municipal en constantes arrepentimientos que devendrán como única solución en el circulo vicioso de cortar la continuidad de una gestión sin garantías de que el reemplazante  sea más idóneo,  debido a que es parte del equipo de gestión del revocado.

Pero lo fundamental aquí, es darle sentido a la norma, que al tener efectos condenatorios debería tener subsecuentemente el derecho del probable revocado a su derecho a defensa y a una segunda oportunidad, y si no enmienda las causales por las que se solicita la consulta de revocatoria, su procedencia. De esta manera nos encontraremos con un gobierno abierto al diálogo y a la participación de una ciudadanía responsable, fiscalizadora y con capacidad de negociar el desarrollo sostenible de su comunidad.


miércoles, 8 de junio de 2016

EL RETO DE TODOS LOS PERUANOS AL BICENTENARIO

Por Marco Chereque (Click para acceder al fanspage)


La democracia, sobre la cual hay bastantes y extensas definiciones, también implica esencialmente la acción de la opinión pública en la dirección del Estado, o dicho de otra manera en la determinación de las políticas públicas y económicas, y esta forma de participación social en los destino del país no existe arraigadamente en la conciencia social de la población nacional, y esto se debe en gran medida  a que los planes de gobierno y discursos técnicos no están hechos para el ciudadano común, han hecho del interés común cifras y descripciones ampulosas que han conducido a que el elector solo se fije en gestos, poses y actitudes vacías de quienes aspiran a manejar los destinos de nuestra nación.  Esta es la mayor irresponsabilidad y la real causa del apoyo mayoritario al populismo y a las campañas sin criterio ético y técnico, responsabilidad de los partidos y sus militantes, y no sólo de la posición en campaña de tal o cual candidato, como se pretende justificarse. La democracia aun así con estas malformaciones, convaleciente y maniatada, ha sido rescatada de su inevitable muerte en el reino de las sombras.

La batalla de los antis esta finalmente a punto de terminar aunque le democracia va a tener una ardua lucha aun para sobreponerse de toda vulneración y humillación a la que ha estado sometida. Pero como en toda batalla, también hay costos y ruinas que se deben levantar.

Un análisis de los costos y las condiciones sociales en las que ha quedado el país luego de estas elecciones, implica como método seccionar al proceso en dos etapas:

1.- La Campaña electoral en sí, y
2.- El escenario postelectoral

Ubicados en este momento en el centro de este proceso, urge resaltar ciertos sucesos de la primera vuelta que nos permita construir los retos que se avecinan al nuevo periodo presidencial, cuya particularidad es estar a portas del bicentenario.

Sobre la primera etapa o campaña electoral, hay ya muchas anécdotas e información, por lo que empezaré por identificar el estado de ánimo o el pulso social al inicio del escenario postelectoral, para entender la necesidad de asumir los retos al bicentenario como una necesidad nacional; sucede, que luego de toda campaña, un fenómeno muy particular deviene en la sociedad en general, y es la: “Desidia Post electoral” la que arrastra consigo como consecuencia directa la política de la impunidad. La Desidia Post Electoral es la actitud general, el desinterés por las tomas de decisiones en los poderes del Estado, y decimos que genera impunidad porque los actos a fiscalizar y denunciar (que son los datos que se evidenciaron en la campaña electoral y con anterioridad) como el Caso Chlimper, Caso Joaquín Ramírez, Plagios de Acuña, etc., quedan sometidos al voto, al cálculo político y a las negociaciones y acuerdos bajo mesa. Desplazar esta actitud es uno de los retos que deben ser paradigma de acción al 2021.

En lo que respecta a evaluar las condiciones en las que quedo el país. La primera vuelta es un gran indicador pues allí ya se ha definido el predominio de Fuerza Popular en el Poder Legislativo y la tendencia que seguirá en políticas económicas y sociales este nuevo periodo, en el que además si persisten frases como las de Pedro Spadaro: “El Congreso ya sabemos de quien es”, tendrá como correlativo la peremnización del anti. Por tanto, esta conformación del Poder Legislativo y su actitud prepotente y provocadora debido a su amplia mayoría, hacen previsible los lineamientos de la agenda político-económica del próximo quinquenio.

Estando así la conformación del poder en la administración pública, el reto al bicentenario en esta etapa pos electoral hace necesaria incidir en los siguientes puntos.

1)      Fortalecer el rol de la ciudadanía en los ejercicios democráticos de la nación.
2)      Mayor vínculo de los Partidos Políticos en la educación de la población en general para una eficaz participación en los procesos electorales que resguarde la democracia como modelo participativo consiente.
3)      La reconciliación – no sólo política sino sobretodo social- pues en un estado plurinacional como el nuestro, no saber leer e interpretar los resultados electorales como una demanda de cambio por parte del Sur y Selva del País, e interpretarlo solamente como una obediencia al llamado antikeiko por parte delos candidatos, significaría ignorar el descontento social que origina los conflictos  y los deseos separatistas, y por último
4)      El diálogo abierto y sincero de las fuerzas políticas en cargos de representación nacional más allá de las fronteras partidarias, esto se expresaría como la construcción de una agenda nacional de propuestas viables y prioritarias para el desarrollo económico y la inclusión social de todos los peruanos.


Éste, es el reto para llegar con buen pie al Bicentenario, reivindicando nuestro espíritu libertario e independentista , pero esta vez de los males que han venido aquejando a nuestro Perú durante los primeros cien años de vida republicana.  ¡Viva el Perú!







domingo, 8 de mayo de 2016

CIUDADANIA Y PODER, LA POLÍTICA DEL S. XXI



Por: Marco Chereque Pretel

En la Antigua Grecia, el ser un ciudadano era un privilegio y una función. Es decir, tal y cual gaseosamente hoy consideramos como derechos y obligaciones. Este privilegio tiene su origen en la influencia y la orientación que determinaba en el campo filosófico, político, moral y artístico, la ciudad. El griego era ante todo un ciudadano, era lo que su papel cívico le imponía, y todas sus actividades, iban orientadas a edificar su civilización, embellecerla bajo el arte, reflexionarla y mejorarla mediante las especulaciones filosóficas, y celebrarla mediante
sus actividades literarias y teatrales.

Esto era así, porque como contrapeso a este valor, se encontraba la institución de la esclavitud, condición social que nunca fue puesta en duda, y que a pesar de las escuelas que proclamaban la igualdad moral de los hombres, como el epicureísmo y el estoicismo, era considerado como un dato natural que se utilizaba sin discutir. Institución natural según Aristóteles, pero que nos ayuda a comprender , por qué un ciudadano , aun siendo el más pobre, se sentía privilegiado de serlo y de ejercerlo, pues como ya hicimos mención , la condición de ciudadano era una función que atribuía obligaciones para la conservación de  la sociedad civilizada.

En la actualidad, la esclavitud moderna, se llama capitalismo, “y la más efectiva subyugación y destrucción del hombre por el hombre se desarrolla en la cumbre de la civilización, cuando los logros materiales e intelectuales de la humanidad parecen permitir la creación de un mundo verdaderamente libre”[1] . En ella encontramos que el hombre ha perdido su identidad como ciudadano y ha pasado a ser un objeto subordinado a la disciplina del capital, generar riqueza para sí o para otros, es el fin último del individuo sin la sociedad.

Esta paradoja de progreso técnico y científico , y a la par desarrollo de la esclavitud moderna, ha generado también la reproducción y tecnificación de su condición social  más favorable, que es la mecanización del individuo, la misma que como en La República de Platon, la ciudad justa buscaba ciudadanos justos; esta ciudad moderna,  como condición social, ha generado individuos como fuerza de trabajo pero sin que se asuman como esclavos del sistema , porque caso contrario la condición de ciudadanos libres que nos irroga la contemporaneidad, nos obligaría a asumir mayores compromisos y obligaciones frente a los que mecanizan su vida como obreros del capital.

En síntesis, la ciudadanía exige al individuo como habitante de la ciudad, que se genere compromisos con su comunidad, y obre para su bien y para el bien común, pues la problemática social o de la ciudad, deberían ser una preocupación constante para todos sus habitantes. Esa preocupación por la condición de ciudadano es indelegable, lo que obliga a no absolutizar la facultad electoral para depositar en cada periodo, el poder y responsabilidad en terceros, anulando por todo un periodo nuestra libertad para mecanizarnos por un lustro en el empobrecimiento mental de la cotidianeidad.  Para lograr este compromiso, es de primordial necesidad, desmitificar la libertad, y asumir una ciudadanía responsable como seres sociales en una unidad territorial que merece ser rescata de la alienación cultural en la que nos encontramos inmersos. La ciudadanía debe volverse un principio y y leit motiv de todo nuestro actuar y pensar,   ese es el actual reto de nuestra generación a portas del bicentenario de nuestra inconclusa independencia.  Ese es el reto de nuestro siglo, del Siglo XXI.














[1] Eros y Civilización, Herbert Marcuse, Edit Six Barral, Pag 18 , España - 1971

sábado, 12 de diciembre de 2015

LOS FRENTES PROGRESISTAS, DESAFÍOS Y RETOS PARA LAS ELECCIONES DEL 2016


La ONPE ha establecido un periodo alianzas que vence el día de hoy, pero hasta el momento tanto en la derecha como en El Frente Amplio (FA) que viene a ser  el  representante de los partidos demócratas modernos,  aún no se  han realizado  inscripción alguna ante este órgano electoral. Pero entre ambos bandos existe una gran diferencia, a los primeros no les interesa unirse porque no lo necesitan: tienen candidatos millonarios, con presencia mediática, contratan asesores de campaña internacionales, compran votos  y todo lo que se oferta en el mercado electoral;  mientras que los segundos,  su única e histórica opción,  es desdibujar las diferencias morales que se han creado entre ellos. Para tal objetivo, han realizado algunos pocos intentos como: “mesas por la unidad”, reuniones de “acercamiento”, y hasta la tan mencionada “elecciones ciudadanas”; lamentablemente, tal hito en las prácticas democráticas, lejos de cohesionarlos les  ha ocasionado fisuras como consecuencia de denuncias de fraude.

En el otro bloque de los nuevos frentes democráticos “modernos”: Unidad Democrática (UD), ha sucedido lo mismo, sus integrantes, al mismo estilo de una descorazonada película del viejo oeste, comenzaron a dispararse acusaciones de fraude  mutuamente. La consecuencia: una irreconciliable ruptura.

En este escenario, las expectativas  se han convertido en incertidumbres para los simpatizantes del F.A., pues más allá del inflado optimismo y la injustificada vanidad caudillesca de su cúpula debido a su  segura posición como cabeza de ratón, la verdad  es que pese a ser el único espacio electoral de los “otros”, no van a poder suplir el vacío que deja la división de U.D.,  cuya  naturaleza  es totalmente distinta.

A esto, hay que sumarle las circunstancias de la política  electoral internacional, con un bloque de gobernantes de la “izquierda moderna” que se va debilitando  y  dando a paso a los representantes más rancios de la economía  neoliberal; y sumarle también los anuncios de la llegada de los efectos de la crisis económica a este lado del mundo disfrazado como simples bajas de las tasas de crecimiento de la economía nacional. Indicadores estos, de que el gran capital industrial y financiero necesitan de un régimen duro que pueda sostener sus pérdidas sobre los hombros de los ciudadanos de este lado del continente.


Graficada de esta manera los factores internos y externos de este periodo electoral, la única posibilidad que tienen los frentes “modernos o progresistas” para poder calar en el descontento nacional , es asumir una posición clara y convincente en la  vieja díada de izquierda y derecha, pero  creando fronteras entre ellas que no permita conciliaciones de ningún tipo  dado a que las circunstancias lo ameritan;  sin embargo,  esta no es la naturaleza de un Frente cuya plataforma de unidad va desde el centro hasta lo “reciclado” a boca de ellos mismos, amplitud que  dificulta  que su fraseología de reivindicaciones mediáticas y complacientes a esa variedad,  puedan significar un golpe real al sistema económico mismo. Lo rescatable después de todo es que lejos de toda posibilidad han sabido en poco tiempo ubicarse en la gran batalla de titanes, obteniendo  como trofeo,   el haber logrado autodenominarse “izquierda moderna o progresista”, merito que a pesar de las heridas que le dejará esta primera batalla,  les permitirá seguir mirando con optimismo el horizonte al  2021.  

viernes, 25 de septiembre de 2015

El derecho al pesimismo como principio de la naturaleza humana en el postmodernismo.


El motivo de este corto  ensayo es encontrarle una fundamentación al modo básico de hacer las cosas y de resolverlas. La vida es  tan fugaz en lo histórico que a veces pensamos que  puesta a su servicio no cambiará su rumbo y es un desperdicio de la nuestra pues nos alejaríamos del "éxito". Lo pensamos así por la dinámica misma de la sociedad, que es tan cambiante como cambiante es nuestra realidad por los adelantos científicos y tecnológicos que han terminado produciendo la cultura de lo descartable, de lo desechable, de lo que se usa para botar, incluso en el mundo de las ideas. Esta visión por tanto, también ha calado en la educación,  donde lo aprendido debe ser útil a los requerimientos del mercado, y se da en la política  también pues  ya nadie forma partidos ni genera conciencia ideológica, reduciendo estas actividades a la lógica de la “unidad”  para el logro del alcance del poder en el gobierno en forma compartida, y así pasa  en todas las instituciones que antes gozaban de estabilidad, eran entes normalizadores de la sociedad ( por consenso o por la fuerza),   y contenían un fuerte compromiso a largo plazo. Es en este ritmo  que nace el desaliento, el pesimismo, la falta de compromiso y la cultura de lo práctico. Ya nadie sabe si lo que hace hoy lo hará mañana, ya nadie sabe si puede haber más saltos en la historia ni desean hacer el mínimo esfuerzo por lograrlo.

Éste estado de cosas ha hecho repensar la utilidad de lo trascendental, y ha generado la reacción hacia lo moral, lo absoluto, lo atemporal, considerándola poco ajustable a los nuevos cánones de vida. No se puede saber si ha sido la forma de vida de esta sociedad la que ha puesto en evidencia a lo trascendental o ha sido una nueva moral la que está presionando a una sociedad tan vulnerable cuya estabilidad se ha acortado a espacios tan pequeños que ya no requieren de conceptos tan impropios a la pragmaticidad. Así evidenciamos, que Dios, la vida eterna, la ética pasan a ser obstáculos en la cultura de lo útil, del goce inmediato, de lo placentero.
En lo que respecta al tema central, podemos empezar a hablar ya del derecho al pesimismo en las generaciones  postmodernas,  y esta actitud de no poder cambiar las cosas, nos está generando impotencia al momento de abordar problemas históricos  que vienen arraigados en nuestro desarrollo social, como la delincuencia por ejemplo, a la cual debido a lo mencionado preferimos acabarla con políticas medioevales -atacando el cuerpo mismo, pues la vida no tenía ningún valor al imperar el régimen esclavista en esa época- ya que una política resocializadora no trae ningún beneficio inmediato en lo personal.

Pero no podemos sentarnos a pensar en la complejidad y la modernidad liquida que es como llama Zigmunt Bauman a esta cambiante realidad, en términos de una excusa para no hacer nada, pues si bien este fenómeno es un fenómenos universal que tiene consecuencias en todos los países,  no es la primera vez que la humanidad se enfrenta a una situación difícil.   Entonces algo hay que hacer y ese algo es  conciliar la metafísica, la ética, la estética y las leyes con la modernidad, revisando y   adaptando  mecanismos de otras culturas que hayan funcionado en otras épocas a nuestra localidad, es decir pensar lo global en lo temporal y espacial, despertar nuestra curiosidad por otras culturas sin obstrucción por parte de lo local, esto nos obligará a hacer una relectura del pasado y de la historia, en síntesis,  estimular la curiosidad intelectual.  En nuestro  tema abordado: la delincuencia en los adolescentes, empleando este ajuste conciliador de moral y norma de una determinada cultura a nuestra época,  el  mecanismo debería  significar abordar la responsabilidad penal de los padres en los menores, como se aplicaba en  las legislaciones de la  cultura indígena en Bolivia por ejemplo  y en el Derecho Soviético. Tarea que correspondería abordar desde doctrinas comprehensivas y que abarquen diversas cosas más allá de lo legal, y aquí ya dejamos la responsabilidad al proceso de discusiones libres y reales emprendidas por participantes libres y racionales, reales y vivos, como lo señala la doctrina procedimental habermasiana. Y yo me aparto del tema. 

lunes, 30 de abril de 2007

Pagar la deuda externa no nos "libera" ni es antiimperialista

Por: Miguel Angel Hernández

Fecha de publicación: 16/04/07
El gobierno, a través del Ministro de Finanzas y del propio Presidente de la República, acaba de anunciar con bombos y platillos, el pago de la deuda con el Banco Mundial y el FMI, la cual ascendía en 1998 a unos 3 mil millones de dólares. El ministro Rodrigo Cabezas al hacer el anunció afirmó que ahora “Venezuela es libre y soberana”. Veamos hasta que punto esto es cierto o no.

¿Cuál es el origen de la deuda externa venezolana?

Debemos recordar que la deuda externa fue contraída fraudulentamente por los gobiernos corruptos que durante 40 años disfrutaron de las mieles del poder. Debemos hacer memoria, y saber que esta deuda ilegal se contrajo gracias a los buenos oficios de adecos y copeyanos, y que favoreció a los mismos empresarios que luego organizaron el golpe de abril de 2002 y el paro-sabotaje contra PDVSA. Los mismos que fueron beneficiarios del “mejor refinanciamiento del mundo” de Lusinchi, mediante el cual el gobierno reconoció la deuda de los empresarios privados a tasas preferenciales, echando ese pesado fardo en los hombros de los trabajadores y el pueblo, quienes hemos tenido que pagar con nuestro esfuerzo y sacrificio esa criminal decisión. Entre los beneficiados por estos refinanciamientos se encontraban los banqueros que se fueron con la “cabuya en la pata”, después que Caldera les otorgara los tristemente célebres “auxilios financieros”.

¿Qué ha pasado en los últimos años con la deuda “eterna”?

El actual gobierno del presidente Chávez, ha sido uno de los que más fiel y puntualmente ha pagado la deuda externa, tanto en América Latina como en la historia de la deuda en nuestro país. A pesar de que siendo candidato a la presidencia, en más de una ocasión afirmó que no la pagaría y declararía una moratoria. Veamos los datos fríos, los cuales hablan por sí solos.

Cuando el presidente Chávez ascendió al poder en 1999, la deuda externa venezolana era de 23.314 millones de dólares, hoy, 8 años después, la deuda “eterna” es de 27 mil 236 millones de dólares, es decir, lejos de pagarse, se ha incrementado en 3.922 millones de dólares.

Pero el asunto resulta más grave si consideramos el total de dólares pagados a la banca transnacional acreedora en los últimos 8 años. El gobierno del presidente Chávez ha pagado a lo largo de este período, una cantidad similar al total de la deuda que el país tiene actualmente (27 mil millones de dólares).

Precisemos un poco más el tremendo costo que esto tiene para los venezolanos. Desde 1999 hasta el 2006, la transferencia neta de recursos a la banca y a los organismos financieros internacionales –correas de transmisión del imperialismo-, ha sido la bicoca de 16 mil 980 millones de dólares, es decir, aproximadamente un 60% de la deuda actual, y aún así, la deuda aumentó con respecto al primer año de gobierno. Esta transferencia es la diferencia entre los intereses pagados y el capital reembolsado. Ahora veamos, sólo en intereses se pagó en ese mismo período la cantidad de 17 mil 299 millones de dólares. Es bueno que quede claro que pagar intereses al capital no rebaja la deuda. Es por ello que se paga, se sigue pagando, y nunca disminuye, por el contrario, aumenta, como ya vimos previamente. Efectivamente, esta deuda es “eterna”.

¿Pagar al FMI y al Banco Mundial nos liberó?

El gobierno presenta como un gran logro haber pagado la deuda al Banco Mundial y al FMI. En primer lugar, esto representa sólo una mínima parte del total de la deuda, pero sin embargo, tuvo un gran costo para el pueblo y los trabajadores, que al final de cuenta son los que la pagan, veamos por qué: entre 1999 y el año 2006, el gobierno pagó sólo en intereses al Banco Mundial y al FMI un total de 2 mil 30 millones de dólares, es decir, un poco menos de lo que se les adeudaba en 1998 (US$ 3.314 millones). Esto significa que el gobierno al final pagó más de lo que se les debía a estos organismos que son parte del imperialismo que tanto critica el Presidente en sus discursos. Pagar a estos organismos, más allá de lo simbólico que pueda haber en ello, no nos ha liberado, ya que todavía sigue pesando en los bolsillos de los trabajadores y el pueblo el pago de lo que aún se adeuda a los bancos transnacionales. Por ejemplo, ya el gobierno tiene destinado pagar este año la cantidad de 1.432 millones de dólares por servicio de deuda externa. Y sólo entre enero y febrero del presente año ya pagó 159 millones de dólares. Nos preguntamos: ¿cuántas viviendas se podrían construir con estas cantidades? ¿Cuántos liceos y escuelas? ¿Cuánto de este dinero se podría destinar para aumentar salarios o para cubrir los beneficios de los empleados públicos o de los trabajadores petroleros, que tienen vencidos sus contratos colectivos?

Pagar o no pagar, he allí la cuestión

Pero lo anterior no es el principal problema. La cuestión planteada es si se sigue pagando una deuda ilegal, contraída por los gobiernos corruptos de AD y COPEI. Una deuda que ya se ha pagado varias veces y sin embargo, sigue aumentando.

Creemos que Venezuela no se está liberando ni es más soberana porque le haya pagado con creces al FMI y al Banco Mundial. Precisamente lo que quieren estos organismos es que se les pague, y nuestro gobierno, lamentablemente, lo hace religiosamente, y nos lo quiere vender después como un gran triunfo.

Pagar la deuda externa no sólo significa desviar recursos a bancos y organismos financieros internacionales en lugar de utilizarlos para pagar la deuda social. No sólo es un problema moral en la medida que se sigue pagando una deuda ilegal y fraudulenta contraída por los gobiernos de la IV República y por empresarios golpistas enemigos del proceso revolucionario. También es un asunto que afecta la independencia y soberanía del país frente al imperialismo.

Enfrentar al imperialismo pasa por no pagar la deuda externa

Efectivamente, no pagar la deuda externa está relacionado con la defensa de la soberanía del país frente a las constantes agresiones del imperialismo. Es un problema político, no sólo económico.

La deuda externa es un mecanismo económico de dominación e injerencia política del imperialismo en los asuntos internos de los países, en la medida que, mediante la presión y el chantaje de los bancos transnacionales y los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial o el FMI, se determinan y condicionan las políticas públicas que en el ámbito económico, formulan las naciones.

Por otra parte, los recursos que pagamos a la banca internacional, son utilizados por el imperialismo para agredir y someter a otros pueblos. Esos miles de millones de dólares cancelados por nuestro país sirven para pagar el combustible que mueve las máquinas de guerra norteamericanas en Irak, Afganistán y el Medio oriente, o para invadir a Haití.

De allí que nos opongamos a pagar la deuda externa, aunque sólo sea una parte, como se acaba de hacer con el Banco Mundial y el FMI. En esa misma medida, “ayudar” a otros países a pagar la deuda externa con el FMI, como ha sido el caso de Argentina, no es para enorgullecerse o sentirse “contento”, como recientemente afirmó el presidente Chávez. Simplemente se está cooperando en mantener los lazos de sojuzgamiento con esos organismos financieros del imperialismo, que gustosos reciben estos recursos que servirán para mantener su dominio sobre los pueblos, a costa de la cuantiosa deuda social que aún se tiene tanto con nuestro pueblo como con el pueblo argentino.

El presidente Chávez, en lugar de pagarle a estas agencias del imperialismo, y de “ayudar” a otros a cancelar sus compromisos con estos pulpos explotadores, debería utilizar su liderazgo continental para convocar a una cumbre de presidentes latinoamericanos, especialmente a los que se reivindican “progresistas”, para declarar una moratoria conjunta de la deuda, y exhortar a dichos gobiernos a realizar una auditoría de la deuda externa.

miguelaha2003@yahoo.com
Fuente: Aporrea