Por Eduardo Gonzales Viaña. https://www.youtube.com/watch?v=OA4wLvxlBjM La más importante novela indigenista de América – “El mundo es ancho y ajeno” (1941) fue escrita por un peruano, Ciro Alegría, quien unos años antes había sobrevivido a una matanza, había esquivado un pelotón de fusilamiento, había pasado varios años en la cárcel, había sido desterrado después y la mayor parte de su vida no pudo regresar a su patria debido a que una sucesión de dictaduras se lo impidió siempre. La Nochebuena de 1931, Ciro Alegría, entonces un muchacho de 22 años, fue al local del Partido Aprista en su ciudad de origen, Trujillo, para colaborar en el reparto de alimentos para los niños pobres. Lo acompañaba su amigo, el pintor Mariano Alcántara que más o menos tenía su misma edad. El APRA era un movimiento político y social que había insurgido hacía pocos años para realizar grandes cambios estructurales y proponer la unión de los países hispanoamericanos contra el imperialismo de los Estados Unidos. En lo agrario, Víctor Raúl Haya de la Torre, su líder, proponía la expropiación del latifundio, un vestigio feudal en el cual el hacendado era señor de las vidas y destinos de sus indios. Unas horas después de la repartición de aguinaldos, Ciro y Mariano bebían con otros compañeros el tradicional chocolate caliente de esa noche. Al joven escritor le llamaron la atención los ojos de una bella compañerita y la invitó a salir a pasear por la colindante Plaza de Armas de Trujillo, la más grande del Perú. Eso le salvaría la vida. Cuando faltaban unos minutos para la medianoche, un camión con soldados estacionó frente al local del partido. Los recién llegados portaban ametralladoras. Algunos se apostaron frente a la puerta. Un grupo de ellos penetró en el local haciendo disparos a diestra y siniestra. Hubo decenas de muertos. La mayoría de aquellos eran, por cierto, niños y amas de casa. Por su parte, Mariano Alcántara, cansado de esperar a su amigo, se había echado a dormir bajo el escritorio de la oficina administrativa. Cuando entraron los soldados disparando, creyeron que una de sus ráfagas lo había liquidado. Fue él quien muchos años después, en nuestro Trujillo me contaría la historia. En julio del año siguiente estallaría en esa misma ciudad una revolución que estaba destinada a ser el punto de partida de una formidable insurgencia social en el Perú. Es normal que el joven universitario Ciro Alegría participara en ella. Los rebeldes tomaron el cuartel de la ciudad y por una semana instalaron un gobierno popular. Sin embargo, las fuerzas armadas sitiaron Trujillo por aire, mar y tierra y, después de muchos desiguales combates, aplastaron la rebelión. Miles de trujillanos fueron fusilados sumariamente frente a los paredones de la antigua ciudad pre-hispánica de Chan Chan. Ciro pudo ser uno de ellos, pero la muerte aún no lo tenía en sus listas. Luego de andar perseguido a saldo de mata, fue finalmente apresado. Un tribunales marcial decidieron su ejecución. En la cárcel, esperó durante meses que se cumpliera la fatídica sentencia. Cuando lo conocí, varias décadas más tarde, Alegría me contó que allí, entre sueños y en medio de las cuatro paredes carcelarias, había visto a Rosendo Maqui y a los diversos personajes de su épica novela “El mundo es ancho y ajeno”. “Me moría de ganas de salir de allí para escribirla”.-me dijo. En la obra, publicada nueve años más tarde, los indios de una comunidad andina tienen que afrontar la invasión de sus tierras por el latifundista a quien protegen las fuerzas armadas y las leyes de la república. Sólo la naturaleza que les confiere misticismo y una tremenda resistencia ancestral harán que la comunidad india persevere en su lucha. Ganadora de un premio internacional y publicada en 1941, esa novela significaría también el primer ingreso de la figura del indio en la literatura peruana. Antes de que ella se publicara, los indios no habían sido considerados dignos de entrar en las páginas todavía coloniales de los autores peruanos. A Ciro le fue conmutada la pena de muerte por una prisión que padeció algunos años para luego exiliarse en Chile. En ese país serían editadas “La serpiente de oro” (1935) y “Los perros hambrientos” (1939). “El mundo es ancho y ajeno”, publicada en casi todas las lenguas, se convertiría después en una novela mundial. Ni siquiera la fama conquistada por esos hechos pudo servirle para volver a su país. Sucesivas dictaduras se lo impidieron o hicieron del Perú un lugar muy peligroso para el novelista quien por fin se fue a los Estados Unidos y se dedicó allí a la cátedra universitaria. Tras un largo exilio y después de varias décadas, regresó. Un ataque fulminante al corazón acabó con su vida en 1967. No lo habían hecho desaparecer la ametralladora de los irracionales, tampoco los azarosos años de la persecución y el martirio, ni la posibilidad de ser fusilado. Tampoco lo conseguiría la muerte porque en estos días sus lectores estamos celebrando el primer centenario de su nacimiento y la eternidad de los personajes que él reveló ni la novela que pensó mientras esperaba ser fusilado. Publicado un lunes 22 de febrero de 2016. (15:57pm) "Encontré este texto entre viejos mensajes de mi correo electrónico, y decidí subirlo a un blog que no usaba desde hace muchísimos años para evitar que se pierda tan importante recuerdo histórico de nuestra ciudad y lo que un día fue" |
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jueves, 14 de mayo de 2026
Ciro Alegría mientras esperaba ser fusilado
miércoles, 7 de abril de 2021
¿Quieres saber que fluye en mi cabeza cuando me preguntas por quien votaré?
Por : MarcoChereque
Antes de
responder, empiezo creando ciertas premisas :
1.- Un candidato presidencial debe representar a su partido.
2.- El partido
debe representar los intereses de determinado grupo social.
3.- Un grupo
social es una comunidad de individuos dentro de un espacio determinado cuyas
necesidades insatisfechas deberían ser la propuesta de un partido que aspira a
un gobierno representativo, y.
4.- Los 8 representantes
a congresistas promovidos por el partido, en todas las regiones del país, deberían encarnar las propuestas del grupo social al que representan, y por el cual esperan llegar al poder.
En nuestro país, los partidos solo son locomotoras electorales. Los
candidatos presidenciales, los rockstar del momento. Y los congresales, no se acercan ni a caballos de hipódromo; se disparan cada uno por su lado y atropellan todo a su paso, incluso, a los mismos miembros de su lista partidaria.
En este caótico
escenario, si se le pidiera a un inteligente
elector que asuma un voto racional, estaríamos induciéndolo a romper la cédula
en mil pedazos, y a salir gritando con lágrimas en los ojos del centro de votación, lamentando el destino del
país en el siguiente lustro.
Para apaciguar este desasosiego -y frenar cualquier explosión de esta locura reprimida- las encuestas han servido de sedantes. Han intentado mostrar tendencias que no existen, y las han interpretado a su antojo de uno a otro lado buscando la versión más creíble. Unas 1000 o 3000 personas importunadas incluso con llamadas, han servido para tales maniobras, y las han disfrazado de "muestras representativas".
De esta forma han
logrado crear un espectro social -visible solo ante los ojos de estos forjadores de realidades paralelas- que han decidido ¡ya!, por todos los peruanos. Decisión que inmediatamente ha sido impuesta por aquellos medios de la persuasión -que son los mismos que gerencian los
gremios de privilegiados en este país de cartón- "revelando" cual pitonisa barata, la predicción embustera de su eterna diosa: “Ápate” , en todos los diarios y canales con los que
cuentan.
Si me preguntas entonces: ¿Por quién votaré?
- Debo responder, con honestidad, que no existen partidos que representan a sector alguno en nuestro país.
- Que las expectativas y necesidades de este país no han sido tomadas en cuenta, careciendo por tal motivo de programas que permitan enfrentar las palpables y globales crisis que golpean fuertemente a nuestra nación: Sanitaria, hídrica, moral, alimenticia, etc.
- Debo responder, con total dolor, que sería injusto pedirle
a un pueblo engañado por tanto tiempo, que decida entre los elegidos de ese
grupo de encuestadoras que han personificado los intereses de sus gremios,
entre cuatro o cinco enarbolados por su bella sonrisa, su bravuconada, unas cuantas
palabras bonitas en un debate de un par de horas, y otras asesoradas posturas
ensayadas por el marketing.
- Y decirte, también, con sutil atención, que no vamos a
elegir al trabajador del mes, ni al mejor combatiente de la semana. Serán 5
años de decisiones constantes. Decisiones cuya garantía no puede ser una linda sonrisa, o un dulce rostro.
Ante esto, un Partido que realmente desee representar a este país, debe
considerar, por respeto, lo siguiente:
1) Contar con un plan sostenido y defendido en
cualquier espacio de discusión y poder: desde un sindicato, hasta en un cargo
en el Estado. No podemos, por ejemplo, creerle al candidato Julio Guzmán quién con mucho esfuerzo y forzadamente, quiere hacernos creer que hará
mil y un cosas por el país, si ni siquiera ha tenido la capacidad de incidir en el gobierno de Sagasti, pese a ser su vicepresidente en su fórmula presidencial. Muestra clara de incapacidad y liderazgo, que no debe ser
pasado por alto.
2) Demostrar que sus 8 candidatos, en cada departamento del país, tienen las mismas propuestas plasmadas en su plan de gobierno. Y esto, por la simple razón, de que si ganarán serán una bancada que representa a un país. Debiendo por tanto, dejar el ego de tramitador de lado, pues no se les paga para que hagan campañas regionales con plata del Estado, menos para tramitar proyectos vecinales o gestionar obras municipales, y
3) Asegurar que personajes cuestionados -vinculados en actos delictivo de corrupción o de
cualquier otro tipo- no tengan lugar en su gestión. Esto se logra con respuestas drásticas medidas disciplinarias, ejemplificadoras, y sin contemplación alguna, a quienes cuenten con sentencias condenatorias. Aquí también aparece el ejemplo inverso de esos candidatos que aseguran tendrán presupuesto con planes de "corrupción cero", pero no son capaces ni de erradicarla de sus propias organizaciones.
Más en estas circunstancias, estos señores que vemos en las encuestas, no pasan de ser simples afortunados; o como bien analizamos, tontos útiles de determinados intereses ajenos a la voluntad nacional.
Votar por
ellos, es votar por el tanteo, por el azar, por la intuición de su carácter … o
en el mejor de los casos, hacer un voto por descarte. Sería un voto por lograr que discusiones
infértiles, infiltradas por las oenegés en la agenda gubernamental, no entrapen al país nuevamente -como lo hizo esa agenda única que
maneja la izquierda liberal- y que ha postergado problemas álgidos que aquejan
a nuestra sociedad y que la tiene sumida en la zozobra, y literalmente, a un paso de la muerte. Por un voto sin esperanza, un voto sin proyección, sin ilusión alguna.
En síntesis, te confesaré que la frase en la que instintivamente pienso cuando me preguntas por quien votar, es una simple, pero recurrente oración:
¡Perú, perdónanos, porque no sabemos lo que hacemos!
jueves, 4 de junio de 2020
Cosas que suenan mal al oido: Una reseña de la palabra "mongolito".
Algunos links para consulta:
viernes, 24 de abril de 2020
La crisis actual, y el hombre de la «nueva modernidad».
El Estado después de todo tiene aún dinero acumulado de estas restricciones a la inversión social, y de prestamos que puede obtener y que también recaerán sobre los individuos en un futuro inmediato, así como experiencia acumulada en el manejo de esta crisis, y su represión de ser necesarias.
El dilema de esta nueva “normalidad”, es construir donde nos han obligado a disrumpir. Urgen medidas radicales para salvar ya no solo nuestro entorno, sino nuestra sobrevivencia misma.
Es un imperativo KANTegórico, por tanto, hacer respetar el primer artículo de nuestra constitución política: « La defensa de la persona humana y el respeto de su dignidad son el fin supremo de la sociedad y del Estado».



